Así se obró el milagro: la separación de dos siamesas unidas por la cabeza

Se llaman Safa y Marwa, no solo son hermanas, las dos han sido una durante dos años. Nacieron en Pakistán el 7 de enero de 2017 y volvieron a nacer en Londres el 11 de febrero de 2019.

El día que se vieron las caras por primera vez. Su historia acaba de salir a la luz. La BBC tuvo acceso a todo el tratamiento realizado en el hospital londinense Great Ormond Street, uno de los centros de referencia a nivel mundial para separar a gemelos unidos.

Este último caso ha sido el más difícil al que se han enfrentado. Los craneópagos representan tan solo el 2 % de los casos de siameses.

Se calcula que se da uno por cada 2,5 millones de nacimientos. La mayoría no sobrevive más allá de 24 horas.

Su madre, Zainab Bibi ya ha dado a luz a siete hijos, todos ellos en casa. Algo que también tenía pensado hacer con sus gemelas hasta que una ecografía detectó una complicación.

Dos meses antes del nacimiento de las siamesas, su padre murió de un infarto. Un momento difícil cuando todavía nadie conocía la magnitud del problema de las niñas.

Safa y Marwa nacieron por cesárea el 7 de enero de 2017, en el hospital de Hayatabad en Peshawar, a unos 50 km de su casa en el norte de Pakistán. S

u madre tardó cinco días en conocerlas y darse cuenta de la gravedad de la situación. Dice que al instante se enamoró.

«Eran muy bonitas y tenían un pelo precioso. Ni siquiera pensé en el hecho de que estaban unidas. Ellas son un regalo de Dios», aseguró.

Ahí empezó la lucha. Un mes después fueron dadas de alta. Un hospital militar se ofreció a operarlas con el riesgo de que una de las dos no sobreviviera.

La familia siguió buscando opciones hasta que apareció el Great Ormond Street en Londres (GOSH).

Los cirujanos advirtieron de que era mejor hacerlo antes de su primer cumpleaños para tener mejores garantías. Todos los permisos estaban listos, pero no la financiación.

Cuando las niñas ya tenían 19 meses, un rico empresario pakistaní, Murtaza Lakhani, conoció la historia y se ofreció a correr con los gastos del tratamiento.

Toda la familia llegó a Londres en busca del milagro. Llegaron en octubre de 2018. Safa, es «inteligente, alegre y habla mucho».

Marwa, por otro lado, es tímida, cuenta la madre de las pequeñas. Un equipo médico de más de 100 personas se involucra en el caso.

Desde expertos en craneofacial, neurología y psicología hasta enfermeras, radiólogos y fisioterapeutas.

También bioingenieros, modeladores 3D y un diseñador de realidad virtual. Se estableció un proceso de separación en cuatro etapas.

Las operaciones duraron en conjunto 50 horas. Safa y Marwa presentaban un conjunto único de desafíos para el equipo de GOSH.

Las niñas estaban unidas en la parte superior de sus cabezas, corona a corona, mirando en direcciones opuestas.

Tenían cerebros distintos, pero deformes. El hemisferio derecho de cada una sobresalía 90 grados y se proyectaba en la cavidad cerebral de la otra hermana.

La mayor preocupación del equipo quirúrgico estuvo en cómo separar la compleja red compartida de venas y arterias. Cada gemela suministraba sangre a la otra.

El doctor Jeelani lideró el equipo para separar los cerebros y los vasos sanguíneos de las niñas, pero el cirujano plástico, el profesor David Dunaway, fue el responsable de reconstruir las cabezas y de darles a cada una una parte superior para sus cráneos.

La primera operación tuvo lugar el 15 de octubre de 2018 y duró 15 horas. Participaron 20 especialistas.

El objetivo fue separar las arterias compartidas de las siamesas. La segunda operación fue un mes después de la primera.

La tarea ese día estaba en dividir las venas compartidas que drenaban la sangre de los cerebros a las niñas.

Cada conexión cortada corría el riesgo de causar un derrame cerebral en una de ellas. Seis horas y media después las cosas se complicaron y pararon la cirugía.

Después de momentos muy complicados y semanas de recuperación, pudieron continuar con el proceso.

Las complicaciones aparecían a cada paso y hasta el final. En febrero de 2019, cuatro meses después de la primera cirugía, tuvo lugar la separación final.

Siete horas para cortar las conexiones restantes de hueso, cerebro y tejido, hasta que solo una pieza de la duramadre, la membrana que rodea el cerebro, unía a las hermanas.

Por primera vez en sus dos años de vida, la supervivencia de cada hermana ya no dependía de la otra.

La siguiente operación ya fue por separado para formar la cabeza de cada una. Para tener suficiente cráneo para cubrir ambas, cada fragmento tuvo que dividirse en dos.

Una vez obrado el milagro, todavía quedaban cinco meses de recuperación. Ambas necesitaron injertos de piel en la parte posterior de sus cabezas.

También recibieron fisioterapia diariamente para ayudarlas a alcanzar algunos hitos básicos: aprender a rodar, sentarse y mantener la cabeza erguida.Safa, Marwa y su familia se quedarán en Londres por lo menos durante los próximos seis meses. Su plan es regresar a casa en Pakistán a principios de 2020.

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