El llanto desgarrador de una vendedora de rosas ambulante que suplica misericordia

El bloqueo económico a causa del virus a nivel mundial ha dejado consecuencias dramáticas en grandes y pequeñas empresas, negocios informales y los hogares.

Cabezas de familia que de la noche a la mañana se quedaron sin empleo y sin poder alimentar a los suyos, sólo ruegan al Cielo porque esto termine ya.

La Ciudad de México y varios estados más se encuentran dentro de la fase naranja del semáforo epidemiológico, reanudando actividades económicas y sociales de forma gradual.

Hasta el 5 de julio se registraron 256.848 casos confirmados y 30.639 defunciones

Recientemente, trascendió a las redes un video que no tardó en hacerse viral por lo estremecedor.

Se trata de la historia de una humilde vendedora ambulante de rosas, para quien quedarse sin la única fuente de de ingresos se convirtió en el peor calvario de su vida.

Silvia Ramírez es una mujer viuda de 50 años que trabaja de la mañana a la noche para sacar adelante a sus 3 hijos.

Aunque hace unas semanas todavía no le era permitido salir a las calles por la pandemia, la pobre mujer no tuvo otra opción.

Y por salir a trabajar para poder llevar el pan a su hogar, representantes de la Alcaldía que se encargaban de hacer estrictos controles, la detuvieron de la peor forma.

En 2 o 3 ocasiones la agarraron, la golpearon y no contentos con eso, le quitaron violentamente toda su mercancía y fue llevada al retén policial.

Sus lágrimas de impotencia han conmovido a millones de personas

Un transeúnte grabó el impactante testimonio de la mujer en un mar de lágrimas y lo subió a las redes.:

«Yo entiendo lo de la pandemia, pero estamos cansados. Tengo hijos que mantener, tengo que pagar el alquiler, estoy desesperada», dijo Silvia en el video.

«Me han agarrado los de las camionetas (los de la Alcaldía), me golpearon, me quitaron todas mis cosas, me metieron a la cárcel…

Y no sólo a mí«, denuncia la mujer.

«Ya no podemos más, ay Dios mío, cuándo se va a acabar esto, ten piedad y misericordia de nosotros, esto ya es demasiado…», exclama la mujer totalmente desconsolada.

Los medios locales se hicieron eco del drama que vive esta mujer, y en esta semana, una vez que ya ha tenido más libertad para poder vender algo, fue entrevistada en su puesto.

«Queremos decirle al Gobierno que necesitamos salir a vender, que no es un capricho, es una necesidad.

No es salir por salir, y no soy solo yo, somos miles de personas», dijo Silvia en su súplica al Presidente.

«Somos gente honrada que sólo quiere trabajar, ¿qué esperan que robemos?».

«Es que ya es mucho abuso, no se hacen una idea de lo que uno como madre sufre y lo que tiene que hacer para poder hacer la compra y darles una sopita a los hijos«, agrega.

Ya que su video se hizo viral y algunas personas la fueron a buscar para comprarle, invitó a todos a que no dejen de apoyar a los vendedores ambulantes.

«Todos tienen familia y deben alimentar a los suyos, no me compren sólo a mi», pidió Silvia.

Además, relata la pesadilla que supone ahora mismo casi no tener a quién vender.

«He tenido que caminar calle por calle, con mis botes de flores cargando yo sola, buscando gente y suplicando que me compren una rosa.

Tocando los timbres, golpeando las puertas… Soportando sol, agua, frío, todo…».

Pero este caso es sólo uno, es realmente doloroso pensar en el drama que aqueja a cientos de familias en el mundo entero.

Silvia, sin embargo, concluye llena de optimismo diciéndoles a los vendedores que no se den por vencidos.

«Échenle ganas, con la ayuda de Dios, saldremos adelante, sí se puede».

A doña Silvia se la puede encontrar en la Colonia Guerrero, en Ciudad de México, en la esquina de Mosqueta y Aldama.

También vende por el Monumento La Revolución y por el Paseo de la Reforma.

Aquí puedes conocer más detalles de esta historia que conmueve al mundo:

No te vayas sin compartir el caso de esta pobre mujer para que nos ayude a concienciar el drama social de tantas familias, debemos ser más solidarios que nunca para salir adelante entre todos de esta pandemia sin precedentes.

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